Investigador del Centro COSTA-R participa en propuesta para aumentar la protección de zona marina

Se trata del área perteneciente a los ecosistemas marinos de Nazca-Desventuradas y Salas y Gómez, en el Océano Pacífico Sudeste, frente a Chile.

Por su remota ubicación, la zona perteneciente a las Islas Desventuradas (San Félix y San Ambrosio), y los montes submarinos de Nazca-Salas y Gómez, es uno de los lugares menos explorados y prístinos del mundo, que en su entorno alberga una rica en biodiversidad marina, cuyos porcentajes de endemismo son los más altos registrados en el mar.

Con el objetivo de incrementar la protección de esta zona y sus recursos naturales se presentó una propuesta científico-técnica ante la South Pacific Regional Fishery Management Organization, (SPRFMO, por sus iniciales en inglés), organización intergubernamental, que está comprometida con la conservación a largo plazo y el uso sostenible de los recursos pesqueros del Océano Pacífico Sur.

Dicha propuesta fue presentada por el doctor Daniel Wagner de Conservation International y en ella participó también en su preparación y redacción el doctor Eulogio Soto, académico de la Escuela de Biología Marina e investigador del Centro COSTA-R de la Universidad de Valparaíso.

Tal como lo señala el académico, quien también es PhD en Oceanografía y Biología Marina, la propuesta fue preparada, durante varios meses, por un importante grupo de veinticinco científicos y juristas pertenecientes a prestigiosas instituciones internacionales del ámbito académico y de la conservación marina, como Oceana, IUCN, National Geographic, Pew Charitable Trusts, JAMSTEC, Universidad de Colorado, entre otras.

“El documento compila una serie de antecedentes biológicos, oceanográficos, pesqueros, geológicos, marítimos, culturales y amenazas globales del área y tiene por objetivo principal aumentar la protección del área de Nazca-Desventuradas y Salas y Gómez, con énfasis en los recursos pesqueros que ahí existen y la conservación de la biodiversidad marina y sus ecosistemas”, puntualiza el doctor Soto.

Asimismo, agrega que “en esta área, que es considerada de alta significancia natural a nivel global, existen importantes ecosistemas como montes submarinos e islas oceánicas, que albergan comunidades biológicas únicas de invertebrados, peces, reptiles, aves y mamíferos marinos, que son urgentes conservar”.

Lo anterior toma vital relevancia ya que “el área está constantemente sometida a fuertes amenazas como la sobrepesca, la pesca ilegal y de arrastre, la contaminación por plásticos, el cambio global y la explotación de minerales en el futuro”, sostiene el académico.

“La propuesta es sin duda un argumento científico potente para fortalecer y justificar las pretensiones de nuestro país de extender la plataforma continental en aguas internacionales de esa zona”, destaca el investigador de la UV.

Biólogo Marino UV participa en documental de National Geographic

El profesor Mauricio Landaeta formó parte de la expedición a la Península Antártica organizada por Pristine Seas de NatGeo.

Pristine Seas es una iniciativa de National Geographic que a través de la exploración, la investigación científica, el análisis político y económico, y el compromiso de la comunidad trabaja para concientizar y establecer zonas marinas protegidas en lugares remotos de los océanos.

Pristine Seas puso los ojos en la península Antártica, lugar de impresionante belleza ubicado en los confines del mundo, donde a pesar de las condiciones extremas que caracterizan al continente blanco existe una rica biodiversidad, que se ha mantenido oculta para gran parte de la humanidad y que hoy enfrenta enormes desafíos por el cambio climático y la industria pesquera.

La península Antártica es el hogar de importantes especies de la cadena trófica de los océanos, como la ballena jorobada, que viaja cerca de 8 mil kilómetros para alimentarse en el lugar y así contar con reservas de grasa durante el invierno, época en que se reproduce y da a luz. También es un hábitat espectacular para focas leopardo y pingüinos, junto a una amplia gama de organismos marinos, como el krill, diminuto crustáceo que es el alimento principal en la dieta de numerosas especies.

El documental es un sorprendente registro de imágenes únicas, de 48 minutos de duración, que muestra en plenitud la vida en el entorno de la península Antártica, que además le da el nombre al trabajo audiovisual.

En dicha experiencia participó el profesor Mauricio Landaeta, doctor en Oceanografía y académico de la Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, quien, junto a otros científicos de Chile, Argentina y NatGeo, se sumergieron en la expedición a este paraíso antártico.

“Realmente fue una experiencia alucinante. Tuve la fortuna de ser contactado por personal del Instituto Antártico Chileno (INACH) para formar parte de la expedición científica, que se realizó en enero de 2019, a lo largo de la península Antártica. El equipo de Nat Geo consistía en un camarógrafo, una productora y un grupo de buzos y científicos de diversas nacionalidades (Estados Unidos, España, Australia, Argentina y Chile) con los cuales pude interactuar no solo en la campaña, sino que también después en un artículo científico recientemente publicado en Plos One”, sostiene el científico, quien también es investigador del Centro de Observación Marino para Estudios de Riesgos del Ambiente Costero (COSTA-R).

El doctor Landaeta agrega que “la campaña tuvo la idea de concientizar sobre la importancia de preservar esta zona de la Antártica como Área Marina Protegida”. Tal como lo precisa el científico, esta idea es apoyada por los gobiernos de Chile y Argentina, y presentada a la reunión anual de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).

El biólogo marino manifestó que las dos veces que ha visitado la Antártica han sido experiencias de crecimiento personal y científico y, a su vez, destaca hay que una gran cantidad de investigadores que visitan la Antártica todos los años, lo que facilita realizar colaboración internacional en diversos ámbitos, "junto a la calidez humana del personal de INACH, desde los cocineros hasta el jefe de la Base Científica, que hace agradable estar trabajando en condiciones ambientales complejas, como es estar expuesto a temperaturas bajo cero, por un periodo prolongado de tiempo (tres semanas)".

También releva que la participación de investigadores de la Universidad de Valparaíso en expediciones al continente blanco ha ido en aumento. “La doctora Gabriela Muñoz, de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, y el doctor Pablo Conejeros, de la Facultad de Ciencias, ya participaron en campañas anteriores y esperamos que alumnos de pre y postgrado también puedan postular a los fondos financiados por el INACH para hacer investigación antártica”, puntualiza.

Tal como lo indica el doctor Landaeta, existen fondos para estudios de terreno (hasta tres años) y de gabinete (hasta dos años), y concursos para estudiantes de postgrado.

“Los estudiantes de pregrado pueden postular a un fondo cofinanciado por Correos Chile, en el cual el estudiante trabaja unas horas a la semana en la oficina de Correos de isla Rey Jorge, mientras el resto del tiempo puede dedicarlo a hacer algún experimento de terreno o laboratorio. Lo importante es que no solo los profesores sino también los alumnos de la Universidad de Valparaíso se atrevan a postular y puedan conocer el continente blanco, aún lleno de misterios científicos por resolver”, finaliza el científico.

 

Link documental:

https://www.nationalgeographicla.com/pristine-seas/la-peninsula-antartica

 

Artículo publicado en Plos One: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0239895)
Link CCAMLR: https://www.ccamlr.org/es/organisation/pagina-de-inicio.

El efecto del cambio climático en los estadios tempranos de invertebrados marinos

 

Un estudio del Dr. Simone Baldanzi de nuestra Facultad, titulada “Combined effects of temperature and hypoxia shape female brooding behaviors and the early ontogeny of the Chilean kelp crab Taliepus dentatus” ha sido recientemente publicado en la prestigiosa revista Marine Ecology Progress Series.

En este estudio se investigó el efecto combinado de temperatura e hipoxia sobre rasgos asociados a la inversión maternal, tales como tamaño y número de huevos, conducta de cuidado maternal y fisiología larval en la jaiba panchote Taliepus dentatus.

De acuerdo a los resultados del estudio, se encontró que la variabilidad de los eventos de hipoxia en la costa de Chile juntos con el aumento de temperatura, debido al cambio climático, tienen un efecto importante sobre estadios de vida tempranos de invertebrados marinos que gastan sus energías en la producción de un alto número de crías, como ocurrió en la jaiba panchote.

Investigar el efecto de variables ambientales sobre rasgos asociados a la reproducción y al cuidado maternal durante la incubación de huevos, y determinar estos cómo afectan el rendimiento fisiológico de las futuras larvas, permiten evaluar el estado de la población y como podría ser afectado por el cambio climático.

El trabajo fue financiado por proyecto FONDECYT de Postdoctorado 3150020.

https://www.int-res.com/prepress/m13381.html

Censo de basuras reveló malos hábitos de bañistas en playas de Viña y Concón

Plástico y colillas de cigarro son los desechos que más abundan.

Una decepcionante calificación sobre su estado ambiental obtuvieron los balnearios más concurridos de Viña del Mar y Concón, tras conocerse un estudio de tesis que desarrolló José Barría, estudiante de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, que cubrió más de 143 mil metros cuadrados de playa de la zona.
El listado de las playas que presentan el peor estado lo lidera La Boca (Concón), cuyo índice varía entre malo, insatisfactorio y mediocre. Le siguen la Playa del Deporte, con un estado entre insatisfactorio y malo, y la playa Acapulco, con un estado insatisfactorio.

El autor del estudio explica que “estas playas se ven afectadas por diversos factores, como el alto tránsito de personas, la gran cantidad de urbanismo que rodea los sectores de playa (tanto inmobiliarios como comerciales) y por las deficientes medidas de mantenimiento y prevención por parte de los concesionarios responsables de las playas”.

Barría agrega que los desechos más abundantes encontrados fueron el plástico y las colillas de cigarros, lo que cuadraría con estudios internacionales. También se concluye que en la totalidad de basura el 54 por ciento se catalogó como residuos con gran flotabilidad, lo que puede provocar diversos problemas.

“Es conocido el alto impacto que puede generar el plástico, ya que puede generar estrangulamiento por ingesta en distintas especies, como aves, peces, mamíferos y reptiles. También puede acumularse en el estómago, creando una sensación de falsa saciedad, provocando muerte por inanición. Otro impacto sería en el ecosistema, ya que en su mayoría los plásticos flotan, por lo que diversos organismos lo pueden utilizar como medio de transporte entre distintos ecosistemas, alterándolos”, afirma.

De la misma manera, José Barría señala que “las colillas de cigarros están compuestas de microplásticos y diversas toxinas, las cuales pueden llegar a contaminar las aguas. Este problema es consecuencia de que Chile es el país con mayor prevalencia de consumo de tabaco entre los países de América”.

También advierte que un resido que no se le ha dado la suficiente importancia es el vidrio, que puede llegar a ser muy peligroso, tanto para los humanos como para la fauna, dado que al romperse en la arena puede generar heridas por cortes.

Respecto a las acciones para combatir la contaminación en las playas, José Barría propone desarrollar un plan de acción que reúna diversos frentes, como la educación ambiental -que promueve el conocimiento y el cuidado del medio ambiente en la comunidad-, el trabajo de mantenimiento por parte de los concesionarios responsables de las playas e incentivar a través de financiamiento el estudio científico, ya que “es la única forma de conocer el real impacto que generamos a nuestro ecosistema y sirve como guía para futuras legislaciones”, sugiere.

Por su parte, el director de tesis, profesor Hernán Vergara, reconoció que en general la basura en las playas es moderada, pero algunos sectores de alta concurrencia, de acuerdo con los estándares internacionales, se califican de “muy sucias”. Un ejemplo de ello son los balnearios Acapulco, Playa del Deporte de Las Salinas y La Boca de Concón.

En relación a las razones que explican estos estados, Hernán Vergara sostiene que “en las primeras, a pesar de estar en sectores concesionados y quienes están a su cargo instalan depósitos para basura y también la recogen con rastrillos, el volumen de basura botada excede la recogida. En el caso de La Boca, no hay concesión ni depósitos para la basura, sus usuarios botan en la misma playa lo usado”.

El profesor también coincide con José Barría en que una visión futurista indica claramente que la educación ambiental será importante para abordar el tema.

El estudio tuvo su primera publicación en la revista Marine Pollution Bulletin.

Biólogo marino UV lidera investigación sobre efectos de la pandemia en playas turísticas

La investigación ya se inició en Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá y Puerto Rico.

Los efectos de la crisis sanitaria generada por el coronavirus y el confinamiento social como medida para evitar su propagación han dejado huella en distintos ecosistemas naturales. La ausencia de actividad humana ha permitido a la naturaleza abrirse paso por el mundo, retornando a lugares que antes de la pandemia parecían destinados únicamente al ser humano.

Y el impacto de la pandemia en playas turísticas de América Latina es una de las interrogantes que se buscan despejar en la investigación internacional que lidera el doctor Eulogio Soto, académico de la Escuela de Biología Marina de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso e investigador del Centro de Investigación COSTA-R de la misma facultad.

El doctor Soto se encuentra actualmente coordinando el estudio que tiene por objetivo evaluar los efectos del COVID-19 sobre los ecosistemas costeros, en particular aquellas playas que poseen alto volumen de turismo durante todo el año.

El académico explica que la investigación es un proyecto colaborativo de bajo costo que se encuentra ya en marcha y se está realizando en playas seleccionadas de Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá y Puerto Rico, con participación de los investigadores Camilo Botero, Celene Milanés, Aurea Rodriguez, Edgardo Diaz, Mario Palacios, Yunior Velásquez, Anderson Abbehusen y Edlin Guerra, todos miembros del grupo Proplayas, al cual también pertenece Soto.

El estudio consiste en “monitorear y evaluar -bajo las actuales condiciones de confinamiento, cuarentena y aislamiento social que prohíben el acceso y uso de veraneantes a las playas turísticas- de qué manera una serie de estresores ambientales, como ruido, densidad de usuarios, residuos y actividades costeras, entre otros, estarían afectando positiva o negativamente a algunos bioindicadores de calidad ambiental, como la presencia o ausencia de tortugas, aves marinas, iguanas y cangrejos fantasma en la playa, la actividad de animales marinos en el mar (mamíferos y peces), algas y pasto marino varado y cobertura de vegetación costera”.

Los resultados de esta investigación serán publicados este año en un volumen especial de la revista científica “Biological Conservation” de Elsevier.