Investigadores COSTA-R publican resultados de su trabajo en la Patagonia chilena

Estudio interdisciplinario fue presentado por la prestigiosa revista Progress in Oceanography.

El resultado del trabajo interdisciplinario de un grupo de investigadores del Centro de Observación Marino para Estudios de Riesgos del Ambiente Costero de la Universidad de Valparaíso (COSTAR UV) fue publicado ¬hace unos días en la destacada revista “Progress in Oceanography”, uno de los medios de mayor difusión en el campo de la oceanografía.

Bajo el título “Oceanographic influences on the early life stages of a mesopelagic fish across the Chilean Patagonia”, los doctores Claudia Bustos, Manuel Castillo y Mauricio Landaeta expusieron sobre cómo el ambiente juega un rol importante en el desarrollo de los organismos en los peces mesopelágicos, organismos marinos que normalmente viven entre los 200 y 1000 metros de profundidad, pero que de noche pueden ascender a alimentarse cerca de la superficie y en los que los cambios ambientales en los primeros estadios larvales pueden jugar un rol relevante en el futuro.

Los resultados de esta investigación se obtuvieron gracias a la información recopilada durante los cruceros de investigación realizados por canales y fiordos interiores de la Patagonia chilena. En el trabajo se plantea que estos sectores pueden ser ecológicamente atractivos, ya que presentan beneficios en disponibilidad de alimento, retención y protección de predadores. Sin embargo, las bajas temperaturas de estas aguas, entre 8 y 10 grados Celsius, pueden afectar su balance energético, resultando en un crecimiento más lento.

Respecto de la importancia de los resultados alcanzados, el doctor Mauricio Landaeta, biólogo marino, doctor en Oceanografía y académico de la Facultad de Ciencias, sostuvo que “hemos aportado mucho sobre la historia de vida temprana (nacimiento, crecimiento, mortalidad y alimentación) de peces marinos que usan la Patagonia chilena como zonas de reproducción, desove y crianza temprana, dentro de los cuales destacan la influencia de la estratificación vertical de la columna de agua en la abundancia, crecimiento y alimentación de las larvas de peces, pero que genera mayor asimetría en sus características morfológicas. En pocas palabras, la mayor estratificación del agua aumenta el crecimiento de las larvas de peces, pero a expensas de una mayor asimetría del cuerpo”.

Manuel Castillo, director del COSTAR UV, doctor en Oceanografía y académico de la Escuela de Biología Marina, se mostró muy contento con estos avances publicados, indicando que “una de las cuestiones que no son visibles, en forma directa, en los resultados de publicaciones o de presentaciones en congresos es que se necesitan cientos de horas-lupa para la identificación de muestras biológicas”.

Agregó que “el trabajo comienza inmediatamente una vez que las muestran llegan al laboratorio y luego de esas identificaciones se requiere del análisis de los mismos. La mayor parte de este trabajo se ha realizado entre el 2019 y el 2020 en condiciones no favorables para el desarrollo normal de las actividades, y prácticamente toda la discusión entre los autores fue efectuada remotamente. Este es un trabajo hecho entre estallido social, pandemia y otras condiciones externas no tan favorables. Para nosotros es un gran logro”.

Cruceros de investigación

El doctor en Oceanografía Mauricio Landaeta y la doctora en Acuicultura Claudia Bustos vienen participando de estos cruceros oceanográficos a partir de los proyectos CONA, CIMAR 23 y CIMAR 24, realizados entre 2017 y 2018.

“Nosotros partimos como técnicos de laboratorio y luego dirigiendo nuestros propios proyectos de investigación. El Comité Oceanográfico Nacional (CONA), a través del programa Cruceros de Investigación Marina en Áreas Remotas (CIMAR), prepara un plan quinquenal en el que establece los sitios de interés y, luego, los investigadores proponen temas de estudio basados en los objetivos de cada crucero. Nuestro interés está en descubrir cómo las condiciones ambientales del océano afectan las respuestas ecológicas de los organismos marinos, particularmente peces”, puntualizó Mauricio Landaeta.

Ahora el enfoque de este grupo de investigadores buscará complementar los resultados obtenidos. “Nuestros próximos pasos serán determinar la relación entre morfología y crecimiento en las larvas de peces y establecer cómo el cambio climático, especialmente el aumento del deshielo, afecta a esta relación”, concluyó el investigador.

Decano Ricardo Bravo participó en foro que analizó la pérdida de la biodiversidad y recursos naturales en Chile

Su conferencia fue parte de la segunda sesión del encuentro “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe, y el caso de Chile”.

“Ecosistemas marinos y el borde costero: el agotamiento de los recursos y ‘otros’ problemas” fue el título de la exposición a cargo del decano de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, profesor Ricardo Bravo, quien representó a la Universidad de Valparaíso en el foro “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe, y el caso de Chile”, en la que participaron más de 200 investigadores, académicos, estudiantes y activistas.

El decano Bravo, quien es doctor en Ciencias Biológicas con mención en Ciencias del Mar, fue uno de los cuatro conferencistas invitados a la segunda jornada online del encuentro, en la que se analizó en detalle la pérdida de biodiversidad y recursos naturales en nuestro país, compartiendo pantalla con destacados investigadores como Fabián Jaksic, Antonio Lara y Reinaldo Ruiz. Moderó el profesor Nicolo Gligo.

En particular, el doctor Ricardo Bravo abordó diferentes temáticas en su interlocución, comenzado con la pregunta ¿por qué son importantes los recursos marinos? Luego explicó el estado de agotamiento de algunas pesquerías en Chile, aclarando que “nuestro país no ha escapado a la tendencia mundial de sobreexplotación de los recursos”. También desmenuzó algunas cifras -a modo de ejemplo- , en base al Informe País: Estado del Medio Ambiente (2018), publicación en la que trabajó junto a un equipo de investigadores de la UV (conformado por Ricardo Bravo y los doctores Humberto Díaz, Mario Herrera y Erika López), que estudió en profundidad el estado de los recursos marinos en un periodo de veinte años. La investigación formó parte de uno de los capítulos del Informe País titulado “Ecosistemas marinos y del borde costero”, que contiene más de 140 páginas.

En ese contexto, el decano detalló el caso de la merluza de cola, que “en el año 1999 tenía unas capturas importantes de 300 mil toneladas y pasó a una situación límite, bajo las 10 mil a 12 mil toneladas el 2018”. En la misma línea, mencionó el estado de la merluza común, que -según sus palabras- se encuentra en una situación bastante compleja, por una parte debido al factor de la sobrepesca, pero también ha influido, por algunos años, la presencia de uno de sus depredadores naturales más voraces, como es el calamar gigante (popularmente conocido como jibia), que significó que la cuota asignada a esta especie fuese igual o superada por la acción depredadora de la jibia, lo que provocó su caída consistentemente, hasta que en el 2014 se la categorizara como sobreexplotada, permaneciendo en esa clasificación hasta la actualidad, sin una recuperación clara.

“Se viene observando una disminución importante de estos recursos marinos a nivel mundial, donde la mayoría de las pesquerías se ubican en la categoría de sobreexplotadas. El responsable principal pareciera ser el ser humano, pero también hay indicios de que situaciones ambientales complejas hacen caer los recursos. Sin embargo, la correlación con la actividad humana, indudablemente, ha sido muy importante”, advirtió.

Al referirse a la realidad chilena, el profesor Bravo señaló que “en nuestro país el tema es muy delicado, porque alrededor del 70 por ciento de las pesquerías se encuentran o sobreexplotadas o agotadas”.

Respecto a la recuperación de las pesquerías, sostuvo que no es un camino fácil, ya que “requiere de una voluntad política muy férrea, un conocimiento científico muy profundo y el respeto de ese conocimiento científico de quienes toman las decisiones, porque si se están cambiando las vedas, si se modifican las cuotas de capturas, indudablemente que el conocimiento científico no sirve de nada, debe ser aplicado de manera adecuada. Hay antecedentes de recuperación, pero la mayoría no se están recuperando”.

En relación a los “otros” problemas que afectan a los recursos, el doctor Bravo mencionó el cambio climático, la pérdida de oxigeno de los océanos y su acidificación, la pérdida de diversidad biológica y de hábitats y el sobrepoblamiento costero.

A modo de conclusión, el decano Bravo señaló que “es compleja y delicada la situación que experimentan en la actualidad tanto los ecosistemas marinos como los recursos pesqueros que éstos soportan. Se hace necesaria una investigación científica que agrupe a múltiples disciplinas, que propenda a la obtención de un conocimiento no parcial sino integrado de los componentes de los ecosistemas (enfoque ecosistémico). Solo una correcta evaluación integrada de los ecosistemas marinos posibilitará alcanzar, al menos en parte, su manejo adecuado y sostenible”.

La participación del doctor Ricardo Bravo en la segunda jornada del Foro "La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe, y el caso de Chile”, se puede ver en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=wYKw9Hg68tk.

UVerde inauguró ciclo de conferencias 2021 con la mirada del derecho ambiental

 

La actividad contó con la participación del biólogo marino Mario Herrera, quien también es abogado y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso.

Con el objetivo de contribuir a la difusión de temáticas medioambientales desde la academia hacia la comunidad, UVerde realizó la primera conferencia del ciclo 2021, que tituló “Legislación Ambiental”.

La actividad contó con la participación de los abogados Mario Herrera, quien también es biólogo marino y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso y gerente Legal de Ecotecnos; la doctora Pilar Moraga, subdirectora del Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile; y Diego Lillo, magíster en Derecho Internacional en Derechos Humanos de la UDP y docente de la Clínica de Justicia Ambiental de la misma universidad. Moderó Camila Arriagada, egresada de Derecho UV, quien además es la miembro más joven del equipo UVerde.

Los invitados conversaron sobre cambio climático, la mitigación ambiental, la ciencia y cómo se materializan en el ordenamiento jurídico. Asimismo, analizaron las actuales y futuras decisiones legislativas y entregaron herramientas para entender por qué se requiere una firme conexión entre el derecho y la ciencia.

En particular, la doctora Moraga abordó la Ley Marco de Cambio Climático, en la cual ha estado muy involucrada en su creación y redacción.

En el mes de enero de 2020 ingresó un proyecto de Ley Marco de Cambio Climático al Senado, a la Comisión de Medio Ambiente, y en esa tramitación se decidió contar con una asesoría técnica, en la que participa la doctora Moraga. La abogada explicó que el cambio climático, por sus características de problema complejo, requiere de una articulación de distintos niveles legislativos: derecho internacional, la Constitución y la legislación.

“Este proyecto tiene como propósito alcanzar la carbononeutralidad en el 2050 y, en ese sentido, formaliza un marco institucional que ya estaba funcionando en Chile, además de crear o reconocer ciertos instrumentos de gestión del cambio climático que ya se han desarrollado en el país, pero se plasman por primera vez en un texto legal. Esto en el ámbito tanto de la mitigación como de la adaptación. El objetivo de la ley, en ese sentido, articula lo que es el compromiso nacional de Chile, expresado en la Contribución Nacionalmente Determinada o NDC (por sus iniciales en inglés). Para ello establece un instrumento que es la estrategia climática de largo plazo, que va a definir las metas sectoriales de ese compromiso, es decir, cómo se comprometen los sectores transporte, energía, obras públicas, etcétera, tanto en materia de reducción de gases de efecto invernadero como de adaptación”, afirmó.

Por su parte, el profesor Herrera, quien cuenta con una amplia trayectoria en actividades científicas, jurídicas y académicas en el ámbito del medioambiente marino, expuso sobre la función de las ciencias y del derecho en el resguardo del medioambiente, a través de una mirada a la evolución de las regulaciones, guías y procedimientos aplicados al medio marino.

“La parte científica es la que de alguna manera tiene que conversar con la parte regulatoria, porque la ciencia se encuentra en el corazón mismo de la norma ambiental, con la cual mantiene unas relaciones dinámicas y complejas, que no se limitan a una simple transcripción normativa. Esta vinculación entre el derecho ambiental y las diferentes ciencias en las que se apoya obliga a afrontar determinados desafíos relacionados con las grandes diferencias entre objetivos y finalidades, marcos temporales de desarrollo y exigencias de verificabilidad y prueba de sus resultados en los ámbitos científicos en comparación con el jurídico”, planteó.

También agregó que “en muchas ocasiones será necesario recurrir a una traducción jurídica de conceptos, que está bien, pero estos resultados científicos son la base o el sustento de la aplicación de la norma, si no no tenemos un sentido para el objetivo final, que es el resguardo del medioambiente y no el resguardo de las personas. Todavía falta ese punto que es el de reconocer al medioambiente como sujeto de derecho”.

El abogado Diego Lillo, quien es coordinador de litigios de la ONG FIMA, se refirió al estado de la litigación ambiental actual en nuestro país y cómo es el acceso a la justicia ambiental. “Creo sinceramente que se ha producido una mejora sustantiva en los procesos y también en el entender la importancia de la participación ciudadana, si bien en ambas cosas encuentro que falta mucho camino por recorrer y eso -de todos modos- me preocupa. En términos generales, encuentro que la Ley de Tribunales Ambientales es una ley diseñada un poco de espaldas a la real envergadura de los conflictos ambientales y por esa razón, probablemente, las causas más relevantes de los conflictos ambientales quedan fuera del sistema de acciones de los tribunales ambientales y un poco están en tierra de nadie”, dijo.

El evento, patrocinado por Pacto Global Red Chile y Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, se puede volver a ver en: https://www.youtube.com/watch?v=1XtaoyhUNzM.

Serie educativa “Pajareando Aprendo” llegará a la pantalla de La Red TV en noviembre

El programa fue creado por dos biólogas marinas de la UV, en conjunto con Suroeste Films y Reinos Cine.

En el mundo existen diez mil especies de aves, aproximadamente. Y así como Australia es el hogar de los marsupiales y África de los grandes mamíferos, Sudamérica es el continente de las aves, principalmente por la región del Amazonas.

El país con la mayor diversidad de aves a nivel mundial es Colombia, alcanzando las mil 912. Chile, a pesar de su ubicación geográfica, posee una baja diversidad de aves, bordeando las 460 especies. Los especialistas sostienen que esta realidad -en parte- se explica por la presencia del desierto de Atacama en el norte y la cordillera de los Andes en el este, que impediría la colonización de nuevas especies en nuestro territorio.

Si bien el número de aves presentes en Chile no es comparable a la de Colombia, dentro de la biodiversidad nacional existen especies muy singulares y alrededor de catorce se han identificado como endémicas, lo que representa un importante capital natural para nuestro país, mientras que otras las comparte con Argentina y son las llamadas endémicas del Cono Sur.

Así lo explica la bióloga marina Carolina Yáñez docente de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso (UV), una de las creadoras de la serie de televisión “Pajareando Aprendo” junto su colega Celeste Kroeger, también bióloga marina titulada en la UV.

El programa, realizado por las productoras Suroeste Films y Reinos Cine es dirigido por Eduardo Bartolomé y Joaquín Matamala y será exhibido durante el mes de noviembre de este año por las pantallas de La Red Televisión. El equipo completo está compuesto de más de treinta profesionales que se han embarcado en la aventura.

Carolina Yáñez, quien también es guía de aviturismo (turismo de observación de aves), y Celeste Kroeger coinciden en que en la serie aprovechan a las aves para acercar la ciencia y la naturaleza a los niños y niñas, y además invitan a “pajarear” a través de distintas aventuras a lo largo del país.

 

“Las aves en realidad son la excusa, pero a su vez son un potente y entretenido medio para que las personas se acerquen a la naturaleza y a la ciencia. Queremos motivar a los niños, niñas y a la familia en general a que vuelvan a encontrarse con la naturaleza. Las grandes ciudades nos alejan de nuestro ambiente natural. La idea es volver a ‘enganchar’ con la naturaleza, su flora y fauna, porque en verdad sin flora y fauna no tenemos nada”, plantea la académica.

La serie

Tal como lo señala Celeste Kroeger, la historia se desarrolla en catorce capítulos, que se desarrollan en igual número de espacios naturales, ubicados desde Arica a Tierra del Fuego, y relata las aventuras y desventuras de la dupla formada por Carito, una joven muy curiosa representada por Carolina Yáñez, y su amigo Darwin, que es un títere de zorro chilote.

“En cada episodio quisimos destacar a un ave representativa del lugar y entre los objetivos educativos del proyecto no solo nos enfocamos en dar a conocer las características y curiosidades propias de las aves seleccionadas, sino que también los ecosistemas en que están insertas y su rol en la naturaleza”, advierte Celeste Kroeger.

También agrega que la serie está pensada para un rango de edad entre 6 y 10 años, no obstante, la puede ver toda la familia.

“Tiene notas de humor y la idea es invitarles a salir, a vivir aventuras en el mundo exterior. Darwin, el zorrito chilote, representa a un niño de esa edad al que le da ‘lata’ salir, que no le gusta caminar y que no le ve mucha gracia a ‘pajarear’, pero conforme va avanzando la historia, con las aventuras y desventuras -que son varias- que van viviendo con Carito, le va tomando cariño también a estar afuera. Las historias se desarrollan en una diversidad de áreas naturales, por lo tanto el mensaje es que no necesariamente hay que ir a una Reserva Nacional para poder ver aves, sino que existen espacios naturales que tenemos más cerca. También es una invitación a aprender pasándolo bien, porque para aprender no se requiere estar en un formato tradicional, en una sala sentado haciendo una copia, al estar ‘pajareando’ y prestando atención a otras cosas también hay aprendizaje”, afirma Celeste Kroeger.

En la misma línea, Eduardo Bartolomé indica que “cada capítulo tiene una duración de catorce minutos. La primera temporada tiene un hilo narrativo que cruza todos los capítulos y hay un desarrollo y crecimiento de los personajes de la historia. Los personajes viajan buscando pájaros y la serie ocurre en distintos lugares del país, desde Arica a Tierra del Fuego. Además de Darwin, integramos más títeres que asumen el rol de los especialistas, pero no pensado en el formato tradicional de los científicos y científicas, sino que relevamos otros saberes y distintas fuentes de conocimiento. Son estos personajes quienes ayudan a Carito y a Darwin a encontrar a las aves. Entre noviembre de 2020 y febrero de 2021 se grabaron todas las escenas en set y en terreno. Ahora estamos en la etapa de postproducción, editando y enfrascados en ese proceso. Vamos a tenerlo terminado en agosto o septiembre”.

Finalmente, Carolina Yáñez y Celeste Kroeger afirman que la experiencia ha sido muy enriquecedora y que este tipo de proyectos abre nuevas oportunidades de desarrollo profesional vinculadas a la divulgación científica.

“Usualmente, estando dentro de la carrera uno siente que tiene que dedicarse solo a la investigación, como que no ve que hay estas otras luces alrededor, que son opciones laborales y de carrera también. Estas alternativas requieren de ir aprendiendo y especializándose, porque para transformarse en divulgador o divulgadora científica hay un trabajo de desarrollar habilidades comunicacionales también. Ha sido un camino muy bonito y a su vez necesario, ya que nos hacen falta referentes, hombres y mujeres, que estén acercando la ciencia a la sociedad”, apunta Celeste Kroeger.

Asimismo, Carolina Yáñez señala que “una bióloga marina o un biólogo marino pueden hacer muchas cosas, somos muy versátiles. De hecho yo no solo trabajo en educación y docencia, también soy guía en turismo de observación de aves. El campo del biólogo marino es el planeta, el océano, somos océano y no necesariamente cuando nuestros futuros colegas terminen la carrera tienen que desempeñarse en el Servicio Nacional de Pesca o en algún laboratorio, tenemos colegas que son ilustradores científicos, fotógrafos de la naturaleza, buzos documentalistas, siempre aportando nuestro granito de arena a relevar nuestro patrimonio natural. Eso es muy importante, es una misión que tenemos siendo biólogos y biólogas marinas”, concluye.

“Pajareando Aprendo” es un proyecto educativo audiovisual dirigido a un público infantil y abierto a toda la familia. El proyecto fue financiado con Fondos del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), adjudicados el año 2019. Más información en el Instagram @pajareandoaprendo.

ONG Ecomar recibe alumnos en práctica interesados en el medio ambiente marino

Este año cinco estudiantes comenzaron su entrenamiento laboral en la ONG.

Cuatro estudiantes de Educación Parvularia y un alumno de Biología Marina realizan su práctica profesional en la ONG Ecomar, organización comunitaria creada por estudiantes de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso que se dedica la conservación del área marina costera del sector de Montemar, a través de la educación ambiental y la divulgación científica.

Tal como lo explica Constanza Araya, secretaria de la ONG Ecomar, “esta iniciativa nace gracias al desarrollo del proyecto FDI Montemar Universal y de la necesidad de fortalecer y compartir el conocimiento de la concesión marítima de Montemar hacia personas que presenten alguna capacidad diferente, a través de la integración e inclusión social por medio de la divulgación científica y la educación ambiental. Para cumplir con nuestro objetivo fue que pensamos en incluir a la carrera de Educación Parvularia de la Universidad de Valparaíso, para complementar desde sus conocimientos el desarrollo de la iniciativa”.

Anualmente, la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) de la UV realiza la convocatoria interna de los proyectos FDI de Emprendimiento Estudiantil del Ministerio de Educación, que tienen como finalidad el financiamiento de proyectos de estudiantes regulares de pregrado que busquen contribuir al mejoramiento de la calidad académica considerando diferentes áreas, como el fortalecimiento o restablecimiento de vínculos comunitarios en diferentes ámbitos (sociales, académicos, educacionales, etcétera), prácticas sustentables y medio ambiente o la inclusión de personas en situación de discapacidad para mejorar la admisión, trayectoria o egreso de instituciones de educación superior e inserción laboral, entre otros ejemplos.

“Este año por primera vez comenzamos a recibir alumnos en práctica: un alumno de Biología Marina y cuatro estudiantes de Educación Parvularia. Pretendemos seguir recibiendo más practicantes de otras carreras que tengan interés en el medio ambiente marino”, sostiene Constanza Araya.

La práctica profesional tiene una duración de un año y contempla en su mayor parte desarrollar la primera fase del proyecto Montemar Universal.

“El proyecto contempla adaptar información científica a un lenguaje más coloquial, para posteriormente ser adaptado a los diferentes tipos de lenguas, utilizando diversas estrategias en relación a las capacidades diferentes. También los practicantes nos apoyaran en la creación de material práctico y didáctico enfocado a los participantes del proyecto que pueda generar un aprendizaje activo y didáctico, centrado en la biodiversidad marina y su importancia ecológica, tomando como referencia el área de Montemar”, adelanta Constanza Araya.

La secretaria de la ONG Ecomar agrega que “para nosotros como ONG es relevante el integrar a futuros profesionales de la educación, ya que nos permite poner a prueba nuestro material y crear cosas nuevas. También nos permite entregar a futuros educadores una visión más completa del medio ambiente marino y de cómo cumple un papel fundamental en nuestras vidas, por lo que estamos agradecidos por la confianza brindada en los alumnos y docentes partícipes de estas prácticas. Esperamos adjudicarnos otros financiamientos para futuros proyectos que nos permitan integrar a más profesionales y estudiantes de otras áreas”.

La práctica profesional tuvo su inicio formal a principios de abril, mientras que el lanzamiento y presentación pública del material creado en el proyecto está programado para enero del año 2022.

Los participantes y colaboradores del proyecto son: Lucas Bravo, director y estudiante de Biología Marina; las alumnas de cuarto año de Educación Parvularia Katherine Cea, Michelle Vera, Thiare Millar y Yailinne Jeldes, junto con la educadora guía Gudrun Marholz; los biólogos marinos Constanza Araya y José Barría, en representación de la ONG Ecomar; la profesora Pilar Muñoz, de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales; la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE); la Red de Vinculación con el Medio y la Dirección de Planificación de la Universidad de Valparaíso.