ONG Ecomar recibe alumnos en práctica interesados en el medio ambiente marino

Este año cinco estudiantes comenzaron su entrenamiento laboral en la ONG.

Cuatro estudiantes de Educación Parvularia y un alumno de Biología Marina realizan su práctica profesional en la ONG Ecomar, organización comunitaria creada por estudiantes de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso que se dedica la conservación del área marina costera del sector de Montemar, a través de la educación ambiental y la divulgación científica.

Tal como lo explica Constanza Araya, secretaria de la ONG Ecomar, “esta iniciativa nace gracias al desarrollo del proyecto FDI Montemar Universal y de la necesidad de fortalecer y compartir el conocimiento de la concesión marítima de Montemar hacia personas que presenten alguna capacidad diferente, a través de la integración e inclusión social por medio de la divulgación científica y la educación ambiental. Para cumplir con nuestro objetivo fue que pensamos en incluir a la carrera de Educación Parvularia de la Universidad de Valparaíso, para complementar desde sus conocimientos el desarrollo de la iniciativa”.

Anualmente, la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) de la UV realiza la convocatoria interna de los proyectos FDI de Emprendimiento Estudiantil del Ministerio de Educación, que tienen como finalidad el financiamiento de proyectos de estudiantes regulares de pregrado que busquen contribuir al mejoramiento de la calidad académica considerando diferentes áreas, como el fortalecimiento o restablecimiento de vínculos comunitarios en diferentes ámbitos (sociales, académicos, educacionales, etcétera), prácticas sustentables y medio ambiente o la inclusión de personas en situación de discapacidad para mejorar la admisión, trayectoria o egreso de instituciones de educación superior e inserción laboral, entre otros ejemplos.

“Este año por primera vez comenzamos a recibir alumnos en práctica: un alumno de Biología Marina y cuatro estudiantes de Educación Parvularia. Pretendemos seguir recibiendo más practicantes de otras carreras que tengan interés en el medio ambiente marino”, sostiene Constanza Araya.

La práctica profesional tiene una duración de un año y contempla en su mayor parte desarrollar la primera fase del proyecto Montemar Universal.

“El proyecto contempla adaptar información científica a un lenguaje más coloquial, para posteriormente ser adaptado a los diferentes tipos de lenguas, utilizando diversas estrategias en relación a las capacidades diferentes. También los practicantes nos apoyaran en la creación de material práctico y didáctico enfocado a los participantes del proyecto que pueda generar un aprendizaje activo y didáctico, centrado en la biodiversidad marina y su importancia ecológica, tomando como referencia el área de Montemar”, adelanta Constanza Araya.

La secretaria de la ONG Ecomar agrega que “para nosotros como ONG es relevante el integrar a futuros profesionales de la educación, ya que nos permite poner a prueba nuestro material y crear cosas nuevas. También nos permite entregar a futuros educadores una visión más completa del medio ambiente marino y de cómo cumple un papel fundamental en nuestras vidas, por lo que estamos agradecidos por la confianza brindada en los alumnos y docentes partícipes de estas prácticas. Esperamos adjudicarnos otros financiamientos para futuros proyectos que nos permitan integrar a más profesionales y estudiantes de otras áreas”.

La práctica profesional tuvo su inicio formal a principios de abril, mientras que el lanzamiento y presentación pública del material creado en el proyecto está programado para enero del año 2022.

Los participantes y colaboradores del proyecto son: Lucas Bravo, director y estudiante de Biología Marina; las alumnas de cuarto año de Educación Parvularia Katherine Cea, Michelle Vera, Thiare Millar y Yailinne Jeldes, junto con la educadora guía Gudrun Marholz; los biólogos marinos Constanza Araya y José Barría, en representación de la ONG Ecomar; la profesora Pilar Muñoz, de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales; la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE); la Red de Vinculación con el Medio y la Dirección de Planificación de la Universidad de Valparaíso.

 

Facultad de Ciencias del Mar explora proyectos de divulgación científica con realidad virtual

En el marco de un convenio colaborativo entre la UV y el Centro Regional de Desarrollo de Experiencias Inmersivas Almágico VR.

La Universidad de Valparaíso firmó un convenio colaborativo con el Centro Regional de Desarrollo de Experiencias Inmersivas Almágico VR, que permitirá generar nuevos contenidos de divulgación científica a través de la tecnología digital.

La realidad virtual inmersiva no está solo restringida al campo del entretenimiento, como videojuegos, conciertos y - a futuro- encuentros deportivos. Hoy también se utiliza para explorar el mundo del conocimiento y para la divulgación científica, eliminando las barreras físicas de acceso a lugares remotos, a los que ahora se puede llegar por medio de la pantalla del teléfono móvil o del computador, sin moverse de casa.

Con los accesorios adecuados, como un casco conectado al celular, esta tecnología hace que la persona piense que está en un entorno diferente al real y sumerge al usuario en un espacio completamente virtual.

La Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la UV ha participado en los proyectos de realidad virtual “Sumerge tus sentidos”, que tienen por objetivo difundir el potencial nutricional y económico de los recursos algales de la Región de Valparaíso, y “Cultura oceánica 360°”, miniserie documental que se encuentra en plena producción y que busca promover la importancia del océano para la humanidad, de acuerdo a los principios de la cultura oceánica de la UNESCO.

La experiencia de ambas iniciativas abrió las puertas a un acuerdo marco colaborativo entre la UV y Almágico VR, que se concretó recientemente.

La directora de la Dirección de Extensión y Comunicaciones de la UV, profesora Pilar Muñoz, quien también es académica de la Escuela de Biología Marina, destacó que ve en este tipo de tecnologías una gran oportunidad para el ámbito educativo y -en particular- para generar conciencia sobre la conservación de los ecosistemas naturales marinos.

“Creo que la realidad virtual es una herramienta muy potente, que nos permite no sólo llegar a una amplia audiencia, sino también sensibilizar en los principios de conservación de los ecosistemas naturales. Hay una máxima en conservación que dice ‘si lo conozco lo cuido’. Los ecosistemas oceánicos son los lugares que menos conocemos en el planeta, aún esconden importantes incógnitas en sus profundidades. Sin embargo, los océanos nos proveen de oxígeno, regulan el clima, absorben el dióxido de carbono de la atmósfera y proporcionan alimentos. En el fondo, nos permiten vivir. De ahí la importancia de abordar las temáticas de sostenibilidad y sustentabilidad de una manera innovadora para las audiencias”, afirmó.

El representante de Almágico VR Cristóbal Almagia señaló que “la experiencia inmersiva en las personas genera asombro, fascinación e incluso nuevas sensaciones en la percepción del medio. Les gusta mucho, porque pueden conocer e interactuar en lugares de difícil acceso, como el fondo marino, y realizar recorridos virtuales desde la pantalla de un celular. Hemos observado una muy buena recepción de estos contenidos durante la pandemia”.

Almagia aseguró que el proyecto “Cultura oceánica 360°” comenzará el rodaje de las imágenes una vez que se avance a Fase 2. Si todo sale bien, en el mes de septiembre estarían lanzando la miniserie de siete capítulos. Este proyecto contará con monitores de la organización Ecomar, conformada por estudiantes y titulados de Biología Marina UV, quienes serán los encargados de difundir los contenidos en los establecimientos educacionales de la zona.

“El éxito de los contenidos que hemos desarrollado en Almágico VR se lo debemos a la capacidad de conectarnos con otros talentos e instituciones y a nuestro equipo de base, que está conformado por tres personas, a las que se suman Pedro Peña, quien se desempeña con gran destreza en la propuesta narrativa, cámara y edición; Eduardo Malle Lechuga, quien realiza aportes al lenguaje audiovisual, manejo de equipos de alta gama y fortalecimiento de las oportunidades del ámbito web 360°. Además, hemos descubierto excelentes profesionales en nuestro trayecto, como Bernardita Skinner, guionista y periodista científica, y Raiza Carvajal, bióloga marina y coordinadora de contenidos científicos", destacó.

También agradeció la oportunidad de trabajar colaborativamente con la Universidad de Valparaíso en futuros proyectos, cuyas ideas ya se están fraguando en el equipo.

Finalmente, Pilar Muñoz adelantó que se vienen nuevos proyectos con Almágico VR, porque “han surgido varias propuestas de ideas a ejecutar. La productora audiovisual tiene una trayectoria de más de diez años en la Región y con la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales han trabajado desde el 2019. Este convenio llega oportunamente, en momentos en que la pandemia nos mantiene en cuarentena y las clases tenemos que realizarlas de modo online. La realidad inmersiva nos provee de recursos para entregar contenidos de manera innovadora y les ha permitido a nuestros nuevos estudiantes, que desde el año pasado han ingresado a la carrera de Biología Marina, conocer no sólo la Facultad, sino también el fondo marino y la biodiversidad de las pozas intermareales del área marina protegida de Montemar gracias a esta instancia de realidades inmersivas. Ha sido una experiencia muy positiva”.

El eficiente comportamiento del huiro durante el eclipse

Esta alga demostró tener una gran capacidad adaptativa frente a las variaciones de la radiación solar.

Gran parte de la comunidad científica estará expectante ante el próximo eclipse total de sol, que ocurrirá el lunes 14 de diciembre, a las 13 horas. Se trata de un evento imperdible no solo para los astrónomos, pues también investigadores de otras disciplinas ven en este tipo de eventos una excelente instancia para la ciencia.

Es el caso del biólogo marino de la Universidad de Valparaíso Camilo Navarrete, quien dedica gran parte de su investigación a la ficología, es decir, al estudio de las algas.

El eclipse anterior (julio 2019), cuya zona umbra (oscuridad total) abarcó desde la localidad de Domeyko hasta el balneario de Guanaqueros y fue visible de manera parcial en el resto del territorio nacional, le permitió a Camilo Navarrete desarrollar su trabajo de tesis sobre las respuestas fotofisiológicas y bioquímicas de la Lessonia spicata (Ochrophyta), una macroalga parda también conocida como huiro o chascón. La especie es una de las más extraídas en Chile y se puede apreciar a simple vista en el borde costero rocoso de nuestro país.

Las algas cumplen un papel fundamental en la Tierra, ya que son la principal fuente de producción de oxigeno del planeta, incluso más que los bosques terrestres, y participan en un alto porcentaje de la fotosíntesis global. A esto se suma que una enorme cantidad de especies viven asociadas a ellas, dado que sirven de refugio y alimentación.

Además de todos estos atributos, el eclipse del año pasado contribuyó a relevar otra extraordinaria característica de las algas: su rápida capacidad de adaptación a las nuevas condiciones que el medioambiente exige.

Maquinaria biológica

“El impacto que tiene el eclipse en las algas se manifestó con su productividad fotosintética, es decir, cuánta fotosíntesis está produciendo. Al comienzo del eclipse se observó un aumento en su productividad, pero luego, al alcanzar la máxima oscuridad, la fotosíntesis cayó bruscamente, debido a que la radiación solar era demasiado baja para poder ser utilizada por el alga”, afirmó Navarrete.

El biólogo marino también explicó que “aumentar la productividad fotosintética significa que esta alga está utilizando más óptimamente la radiación solar para obtener energía, la que es utilizada para crecer o para reproducirse, por ejemplo, lo que impacta positivamente en el medioambiente, dado que el huiro es un alga que tiene una gran importancia ecológica y es considerada bio-estructuradora de los ecosistemas costeros de Chile, permitiendo la coexistencia de diversos organismos que habitan en esos ambientes, proporcionándoles alimento o refugio”.

Capacidad adaptativa

No obstante, lo más sorprendente para el biólogo marino fue que “pudimos observar que las algas, como no tienen la capacidad de moverse, desarrollan mecanismos de aclimatación dependiendo del ambiente en que se encuentran y -en este caso- vimos un comportamiento de alga ‘de sol’ (o aclimatada a grandes magnitudes de radiación solar) previo al eclipse, pero cuando el eclipse empezó a ocurrir observamos que en el huiro cambiaba rápidamente su maquinaria biológica a un comportamiento de alga ‘de sombra’ (o algas que tienen menor exposición a la radiación solar), lo que fue muy interesante de registrar, ya que demuestra la rapidez que tiene esta alga para responder a variaciones en la radiación solar”.

Tal como lo advierte el biólogo marino, a pesar de que la gente ve un poco lejano el mundo de las algas, lo cierto es que están más presentes en nuestra vida cotidiana de lo que muchos pudiesen pensar: además de su importante potencial ecológico, sus aplicaciones en la industria alimentaria y cosmética son amplias y diversas.

Los compuestos activos usados para estos fines son los ficocoloides, que son espesantes o geles extraídos de las algas.

“Entre ellos podemos mencionar el agar, la carragenina y los alginatos, que son utilizados en helados, jaleas, pasta de dientes, comidas para bebés, derivados lácteos, cremas y sopas de preparación instantánea, champús, alimentos para animales, entre muchos otros productos”, sostuvo Navarrete.

El ficólogo participa, junto a su directora de tesis Paula Celis, directora del Laboratorio de Investigación Ambiental Costero (Lacer), en la Mesa General de Trabajo Eclipse 2020, conformada por instituciones de educación superior y gubernamentales, asociaciones y entidades astronómicas y municipios locales de la Región de Valparaíso, en la que realizará una charla sobre el tema.

Biólogo marino UV se incorpora como investigador de la principal autoridad mundial en conservación de la vida natural

El profesor Francisco Concha fue invitado a participar en el grupo de expertos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En consideración de su importante trayectoria nacional e internacional como especialista en condrictios, Francisco Concha fue invitado a integrar el grupo de investigadores de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 La UICN es considerada la principal autoridad del planeta sobre el estado de conservación del mundo natural y es un referente-guía para alentar, influir y ayudar a las sociedades a tomar las medidas necesarias para salvaguardar la integridad y diversidad de la naturaleza y asegurar que cualquier uso de los recursos naturales sea equitativo y ecológicamente sostenible.

 El profesor Concha, quien es académico de la Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso e investigador principal del Laboratorio Chondrolab, dedicado al estudio de peces cartilaginosos (tiburones, rayas y quimeras) se mostró muy contento con la noticia.

 “Me han invitado (y acepté) a ser parte del Grupo de Especialistas en Tiburones (SSG, por sus iniciales en inglés) de la UICN. Esto significa que voy a ser parte de las evaluaciones futuras del estado de conservación de condrictios de distintas partes del mundo”, adelantó.

 Además, el investigador reconoció que “es una muy buena noticia en lo personal, pero también a nivel institucional, dado el prestigio internacional del grupo”.

El académico explicó que la UICN está conformada por científicos expertos en distintos grupos de organismos en todo el mundo, los que proveen de información objetiva de referencia a estados, organismos gubernamentales, ONG y organizaciones de pueblos indígenas. Actualmente cuenta con más de 10 mil expertos internacionales, consolidándose como la red ambiental más grande y más diversa del mundo. Desde 1948 (año de su creación) ha impulsado y promovido soluciones basadas en el respeto por la naturaleza, elementos fundamentales de la aplicación de tratados internacionales, como el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

Para Francisco Concha, la información es clave para alcanzar una explotación de recursos sustentable en el tiempo. Por ello ha centrado su investigación en la taxonomía, biología y genética de condrictios, tanto en Chile como en otros países, a través de cooperación con instituciones internacionales y viajes para recolectar los organismos a examinar.

Entre los logros de sus investigaciones destaca que fue capaz de determinar que la raya volantín es una especie endémica de Chile (2019), echando abajo la creencia de que su distribución abarcaba desde las costas de Chile en el Pacífico sudoriental hasta el sur de Brasil, incluyendo las Islas Malvinas. En dicho estudio se describió una nueva especie para la ciencia bautizada como Dipturus lamillai, la cual fue nombrada así en honor al profesor y biólogo chileno Julio Lamilla, uno de los principales investigadores de condrictios en Chile.

A propósito de este importante hallazgo, a fines del año pasado la UICN actualizó su Lista Roja de especies amenazadas y advirtió que en Sudamérica Chile es uno de los países que reúne la mayor cantidad de especies que empeoraron su estado de conservación o que pasaron de no tener información suficiente para ser evaluadas, a ser clasificadas en peligro y en peligro crítico, entre ellas, la raya volantín.

En la lista aparecen el tollo fino, común y manchado, el cazón, el angelote chileno y el tiburón martillo. Además, la raya volantín y la raya espinosa, junto a tres especies de mantarrayas del género Mobula y dos especies de tiburones marrajos del género Isurus. Más de 17 especies pasaron a la categoría de vulnerable, entre ellas, la raya águila chilena (Myliobatis chilensis) y la raya águila peruana (Myliobatis peruvianus).

“Las tramas tróficas en ambientes marinos son sistemas muy complejos. Todo está conectado. La industria pesquera es un factor muy relevante para el estado de conservación de las pesquerías. De hecho no tendríamos problemas de conservación si no fuera por la presión de la pesca que sufren estas especies”, señaló el investigador.

“No soy partidario de que las especies tengan que estar al servicio del ser humano. A lo que tenemos que propender es que las actividades humanas sean lo suficientemente armónicas para mantener el equilibrio natural de las cosas. Si el equilibrio natural se mantiene, vamos a tener abundancia natural para todo: para pescar, para comer, para recrearnos, etcétera. El problema que tiene el hombre es que explota los recursos hasta agotarlos. Lo ideal sería apuntar hacia una pesca sustentable y la UICN es un referente para conocer -al menos- cuál es el estado de conservación de cada una de las especies, que puedan estar involucradas en las actividades pesqueras”, aseguró.

El biólogo marino advierte que “creo que un país debería tener la política de implementar o por lo menos pensar en el enfoque ecosistémico y aplicarlo. Se debería considerar que el impacto de las pesquerías no solo afecta a la especie objetiva, sino también a la fauna acompañante, ya que son parte de un sistema natural. Y esa información se debe analizar antes de empezar a explotar el recurso. Si desconocemos la población total de un recurso natural cómo sabremos cuánto capturar para mantener una industria sostenible”, dijo.

Los tiburones son de las especies de fauna acompañante, frecuentemente, capturadas en las pesquerías que se desarrollan en Chile. Por ejemplo, el tiburón martillo es vital para el control de otras especies como el calamar gigante, conocido popularmente como jibia. El profesor Concha afirmó que en un estudio con otros investigadores en la ciudad de Caldera estuvieron en el desembarque de dos tiburones martillo (ejemplares de aproximadamente de tres metros de largo) que habían sido capturados por pescadores artesanales. Ya muertos, al abrir sus estómagos los científicos se dieron cuenta que entre ambos habían devorado cerca de 30 ejemplares de jibia.

Los pescadores se dieron cuenta de que la existencia de estos tiburones ayudaba a mantener el control de uno de los depredadores del jurel y otros peces óseos como la merluza, sustento principal de muchas comunidades. Gracias a eso, pudieron apreciar el valor de una especie y la importancia de proteger a grandes depredadores, que en conjunto mantienen el equilibrio ecológico en la zona. Este es un ejemplo más, que da cuenta que a partir del conocimiento se puede avanzar hacia una gestión sustentable de los recursos marinos.

Destacan aporte arquitectónico de edificio sede de la Escuela de Biología Marina UV

Federico Sánchez y Marcelo Comparini, conductores del programa City Tour, visitaron el inmueble e interactuaron con estudiantes del Laboratorio de Condrictios.

Es un ícono de la arquitectura moderna en Chile y año a año es visitado por delegaciones nacionales y extranjeras de profesionales y estudiantes del mundo de la Arquitectura; se trata del edificio que alberga a la actual sede de la Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, diseñado por el arquitecto chileno Enrique Gebhard, discípulo del maestro Le Corbusier, este último considerado uno de los personajes más influyentes del siglo XX.

El edificio también se releva en el ámbito científico, ya que fue la primera Estación de Biología Marina de toda Sudamérica.

Las características únicas del inmueble fueron destacadas en la última edición del Programa City Tour de canal 13C, que conduce el arquitecto Federico Sánchez y el periodista Marcelo Comparini.

Sánchez recorrió el inmueble y el maravilloso entorno en que fue construido (entre 1941 y 1945), situado en una zona marina protegida, conocida como Montemar, en Viña del Mar.

Mientras Federico Sánchez avanzaba en su visita, observaba embelesado las columnas de hormigón armado y las pasarelas que fluyen, para conectar las distintas unidades del edificio, admirando la belleza del lugar y -al mismo tiempo- explicando cómo el relato arquitectónico, que ofrece el edificio, se las arreglaba para darle protagonismo a la obra, sin competir con el encanto natural, que -por sí mismo- tiene Montemar.

Al continuar hacia el área norte del edificio los conductores de City Tour se encontraron con los estudiantes de último año de la carrera de Biología Marina: Katherine Villagrán, Ángela Rodríguez, Javiera Villalón, Paula Tobar y Maximiliano Moreno, quienes avanzaban en sus trabajos de título, que desarrollan en el Laboratorio de Biología y Conservación de Condrictios, Chondrolab, que dirige el doctor Francisco Concha.

Los jóvenes conversaron con ambos personajes de la televisión, mientras disectaban y clasificaban las muestras de estudio de una de las especies de tiburón que habita en Chile, el Tollo Negro de profundidad, demostrando tener amplio conocimiento sobre condrictios (tiburones, rayas y quimeras), junto a otros temas atinentes a la Biología Marina.

El reportaje completo se puede ver en el siguiente link:https://www.13.cl/c/programas/city-tour/capitulos/el-genial-edificio-montemar-de-vina-del-mar