El programa fue creado por dos biólogas marinas de la UV, en conjunto con Suroeste Films y Reinos Cine.

En el mundo existen diez mil especies de aves, aproximadamente. Y así como Australia es el hogar de los marsupiales y África de los grandes mamíferos, Sudamérica es el continente de las aves, principalmente por la región del Amazonas.

El país con la mayor diversidad de aves a nivel mundial es Colombia, alcanzando las mil 912. Chile, a pesar de su ubicación geográfica, posee una baja diversidad de aves, bordeando las 460 especies. Los especialistas sostienen que esta realidad -en parte- se explica por la presencia del desierto de Atacama en el norte y la cordillera de los Andes en el este, que impediría la colonización de nuevas especies en nuestro territorio.

Si bien el número de aves presentes en Chile no es comparable a la de Colombia, dentro de la biodiversidad nacional existen especies muy singulares y alrededor de catorce se han identificado como endémicas, lo que representa un importante capital natural para nuestro país, mientras que otras las comparte con Argentina y son las llamadas endémicas del Cono Sur.

Así lo explica la bióloga marina Carolina Yáñez docente de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso (UV), una de las creadoras de la serie de televisión “Pajareando Aprendo” junto su colega Celeste Kroeger, también bióloga marina titulada en la UV.

El programa, realizado por las productoras Suroeste Films y Reinos Cine es dirigido por Eduardo Bartolomé y Joaquín Matamala y será exhibido durante el mes de noviembre de este año por las pantallas de La Red Televisión. El equipo completo está compuesto de más de treinta profesionales que se han embarcado en la aventura.

Carolina Yáñez, quien también es guía de aviturismo (turismo de observación de aves), y Celeste Kroeger coinciden en que en la serie aprovechan a las aves para acercar la ciencia y la naturaleza a los niños y niñas, y además invitan a “pajarear” a través de distintas aventuras a lo largo del país.

 

“Las aves en realidad son la excusa, pero a su vez son un potente y entretenido medio para que las personas se acerquen a la naturaleza y a la ciencia. Queremos motivar a los niños, niñas y a la familia en general a que vuelvan a encontrarse con la naturaleza. Las grandes ciudades nos alejan de nuestro ambiente natural. La idea es volver a ‘enganchar’ con la naturaleza, su flora y fauna, porque en verdad sin flora y fauna no tenemos nada”, plantea la académica.

La serie

Tal como lo señala Celeste Kroeger, la historia se desarrolla en catorce capítulos, que se desarrollan en igual número de espacios naturales, ubicados desde Arica a Tierra del Fuego, y relata las aventuras y desventuras de la dupla formada por Carito, una joven muy curiosa representada por Carolina Yáñez, y su amigo Darwin, que es un títere de zorro chilote.

“En cada episodio quisimos destacar a un ave representativa del lugar y entre los objetivos educativos del proyecto no solo nos enfocamos en dar a conocer las características y curiosidades propias de las aves seleccionadas, sino que también los ecosistemas en que están insertas y su rol en la naturaleza”, advierte Celeste Kroeger.

También agrega que la serie está pensada para un rango de edad entre 6 y 10 años, no obstante, la puede ver toda la familia.

“Tiene notas de humor y la idea es invitarles a salir, a vivir aventuras en el mundo exterior. Darwin, el zorrito chilote, representa a un niño de esa edad al que le da ‘lata’ salir, que no le gusta caminar y que no le ve mucha gracia a ‘pajarear’, pero conforme va avanzando la historia, con las aventuras y desventuras -que son varias- que van viviendo con Carito, le va tomando cariño también a estar afuera. Las historias se desarrollan en una diversidad de áreas naturales, por lo tanto el mensaje es que no necesariamente hay que ir a una Reserva Nacional para poder ver aves, sino que existen espacios naturales que tenemos más cerca. También es una invitación a aprender pasándolo bien, porque para aprender no se requiere estar en un formato tradicional, en una sala sentado haciendo una copia, al estar ‘pajareando’ y prestando atención a otras cosas también hay aprendizaje”, afirma Celeste Kroeger.

En la misma línea, Eduardo Bartolomé indica que “cada capítulo tiene una duración de catorce minutos. La primera temporada tiene un hilo narrativo que cruza todos los capítulos y hay un desarrollo y crecimiento de los personajes de la historia. Los personajes viajan buscando pájaros y la serie ocurre en distintos lugares del país, desde Arica a Tierra del Fuego. Además de Darwin, integramos más títeres que asumen el rol de los especialistas, pero no pensado en el formato tradicional de los científicos y científicas, sino que relevamos otros saberes y distintas fuentes de conocimiento. Son estos personajes quienes ayudan a Carito y a Darwin a encontrar a las aves. Entre noviembre de 2020 y febrero de 2021 se grabaron todas las escenas en set y en terreno. Ahora estamos en la etapa de postproducción, editando y enfrascados en ese proceso. Vamos a tenerlo terminado en agosto o septiembre”.

Finalmente, Carolina Yáñez y Celeste Kroeger afirman que la experiencia ha sido muy enriquecedora y que este tipo de proyectos abre nuevas oportunidades de desarrollo profesional vinculadas a la divulgación científica.

“Usualmente, estando dentro de la carrera uno siente que tiene que dedicarse solo a la investigación, como que no ve que hay estas otras luces alrededor, que son opciones laborales y de carrera también. Estas alternativas requieren de ir aprendiendo y especializándose, porque para transformarse en divulgador o divulgadora científica hay un trabajo de desarrollar habilidades comunicacionales también. Ha sido un camino muy bonito y a su vez necesario, ya que nos hacen falta referentes, hombres y mujeres, que estén acercando la ciencia a la sociedad”, apunta Celeste Kroeger.

Asimismo, Carolina Yáñez señala que “una bióloga marina o un biólogo marino pueden hacer muchas cosas, somos muy versátiles. De hecho yo no solo trabajo en educación y docencia, también soy guía en turismo de observación de aves. El campo del biólogo marino es el planeta, el océano, somos océano y no necesariamente cuando nuestros futuros colegas terminen la carrera tienen que desempeñarse en el Servicio Nacional de Pesca o en algún laboratorio, tenemos colegas que son ilustradores científicos, fotógrafos de la naturaleza, buzos documentalistas, siempre aportando nuestro granito de arena a relevar nuestro patrimonio natural. Eso es muy importante, es una misión que tenemos siendo biólogos y biólogas marinas”, concluye.

“Pajareando Aprendo” es un proyecto educativo audiovisual dirigido a un público infantil y abierto a toda la familia. El proyecto fue financiado con Fondos del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), adjudicados el año 2019. Más información en el Instagram @pajareandoaprendo.