Plástico y colillas de cigarro son los desechos que más abundan.

Una decepcionante calificación sobre su estado ambiental obtuvieron los balnearios más concurridos de Viña del Mar y Concón, tras conocerse un estudio de tesis que desarrolló José Barría, estudiante de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, que cubrió más de 143 mil metros cuadrados de playa de la zona.
El listado de las playas que presentan el peor estado lo lidera La Boca (Concón), cuyo índice varía entre malo, insatisfactorio y mediocre. Le siguen la Playa del Deporte, con un estado entre insatisfactorio y malo, y la playa Acapulco, con un estado insatisfactorio.

El autor del estudio explica que “estas playas se ven afectadas por diversos factores, como el alto tránsito de personas, la gran cantidad de urbanismo que rodea los sectores de playa (tanto inmobiliarios como comerciales) y por las deficientes medidas de mantenimiento y prevención por parte de los concesionarios responsables de las playas”.

Barría agrega que los desechos más abundantes encontrados fueron el plástico y las colillas de cigarros, lo que cuadraría con estudios internacionales. También se concluye que en la totalidad de basura el 54 por ciento se catalogó como residuos con gran flotabilidad, lo que puede provocar diversos problemas.

“Es conocido el alto impacto que puede generar el plástico, ya que puede generar estrangulamiento por ingesta en distintas especies, como aves, peces, mamíferos y reptiles. También puede acumularse en el estómago, creando una sensación de falsa saciedad, provocando muerte por inanición. Otro impacto sería en el ecosistema, ya que en su mayoría los plásticos flotan, por lo que diversos organismos lo pueden utilizar como medio de transporte entre distintos ecosistemas, alterándolos”, afirma.

De la misma manera, José Barría señala que “las colillas de cigarros están compuestas de microplásticos y diversas toxinas, las cuales pueden llegar a contaminar las aguas. Este problema es consecuencia de que Chile es el país con mayor prevalencia de consumo de tabaco entre los países de América”.

También advierte que un resido que no se le ha dado la suficiente importancia es el vidrio, que puede llegar a ser muy peligroso, tanto para los humanos como para la fauna, dado que al romperse en la arena puede generar heridas por cortes.

Respecto a las acciones para combatir la contaminación en las playas, José Barría propone desarrollar un plan de acción que reúna diversos frentes, como la educación ambiental -que promueve el conocimiento y el cuidado del medio ambiente en la comunidad-, el trabajo de mantenimiento por parte de los concesionarios responsables de las playas e incentivar a través de financiamiento el estudio científico, ya que “es la única forma de conocer el real impacto que generamos a nuestro ecosistema y sirve como guía para futuras legislaciones”, sugiere.

Por su parte, el director de tesis, profesor Hernán Vergara, reconoció que en general la basura en las playas es moderada, pero algunos sectores de alta concurrencia, de acuerdo con los estándares internacionales, se califican de “muy sucias”. Un ejemplo de ello son los balnearios Acapulco, Playa del Deporte de Las Salinas y La Boca de Concón.

En relación a las razones que explican estos estados, Hernán Vergara sostiene que “en las primeras, a pesar de estar en sectores concesionados y quienes están a su cargo instalan depósitos para basura y también la recogen con rastrillos, el volumen de basura botada excede la recogida. En el caso de La Boca, no hay concesión ni depósitos para la basura, sus usuarios botan en la misma playa lo usado”.

El profesor también coincide con José Barría en que una visión futurista indica claramente que la educación ambiental será importante para abordar el tema.

El estudio tuvo su primera publicación en la revista Marine Pollution Bulletin.